volver a “volver al futuro”

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no podría intentar acercarme a esta película de forma “objetiva” o “fría”. vaya, podría intentarlo, pero el intento sería infructuoso. mi infancia está tan vinculada a “back to the future” que no puedo hablar de ella sin hablar de mí.

así, verla de nuevo (¿cuántas veces habré visto esta película? ciertamente, en mi adultez recuerdo unas dos o tres, que ya es algo, pero, ¿cuántas veces la vi en mi niñez? ¿cuántas veces el niño reséndiz contempló la trilogía de “back to the future” de un solo jalón en el cine permanencia voluntaria de canal cinco?) es un ejercicio de gozosa nostalgia. entre “back to the future” y yo no hay barreras: cuántas veces no soñé, sentadito en la alfombra de la casa paterna,ser marty mcfly: vestir como él, patinar como él, tocar la guitarra como él. ver esta cinta es revivir esa emoción, acaso complementada con un poquito menos de ignorancia del quehacer fílmico.

digamos que ahora, a mis 25 años, entiendo un poco de lo que hacía zemeckis con la cámara; puedo apreciar su manejo de la exposición, elegante y concreto; disfruto con mayor conciencia de su referencialidad (contenida en varias de las cintas que le he visto: roger rabbit, btf ii, forrest gump); noto la concatenación y la causalidad casi perfectas de su guión (cómo una acción sigue a la otra; cómo los guantes del doc brown en la escena del reloj sirven para que, minutos más tarde, pueda deslizarse por un cable de acero sin lastimarse las manos); disfruto más de la cámara que vuela sin ataduras en la escena del baile; noto la hilación perfecta entre la música y la acción; veo que el casteo de michael j. fox claramente es errado, porque no parece un adolescente, pero también que claramente no importa, porque lo hace estupendo, con ese ingenio eléctrico que aquí está en su mejor punto.

vaya: que ahora que he crecido y he visto algunas otras películas, entiendo un poquito más acerca de cómo está conformado el artificio de “back to the future”. pero eso, en películas tan logradas, tan cercanas a la perfección como esta, nomás sirve para una cosa: para aumentar el asombro, el gozo; la sensación de estar contemplando, sin poder meter las manos, una realidad maravillosa que poco se distingue de la magia.~

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